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viernes, 21 de noviembre de 2008

Señores banqueros, no nos cuenten más cuentos, por favor

Señores banqueros,

no nos cuenten

más cuentos, por favor


Por ANA R. CAÑIL (SOITU.ES)
Actualizado 21-11-2008 15:15 CET

De los 204 bancos y cajas que desde hace meses no nos conceden un crédito —ni a pymes, ni a jovenes con nómina, ni a poderosos empresarios— "porque no tienen dinero", sólo 28 acudieron ayer a la subasta del Gobierno para obtener dinero y concedernos créditos. ¿A qué están jugando? ¿Piensan sólo en ellos o en la economía real —ustedes— concepto que soban a diario en sus discursos? De todo hay, pero se les ha terminado una parte importante de los cuentos que nos meten.

(EFE)

La Bolsa española, en sintonía con los parqués del Viejo Continente, vuelve a caer.

Bancos y cajas llevan meses y meses llorando porque no tienen dinero para prestar a los pequeños y medianos empresarios, a los autónomos, a las grandes empresas, a ti, afortunado 'dosmileurista', que has descubierto un apartamento de 60 metros cuadrados dentro de la antigua M-30 a un precio asequible, gracias a la crisis. Y aunque tu nómina es la de una empresa solvente, joven y con futuro —nuevas tecnologías— y tus padres te avalan, no hay banco, ni caja ni Cristo que lo fundó, que te suelte el crédito, porque "lo sentimos, nosotros tampoco tenemos liquidez. Los mercados están secos y el Gobierno no nos ayuda, no toma medidas...".

¿A que te suena la retahíla? Pues bien, ayer todos los bancos y cajas que durante meses te han dicho que no pueden darte ese préstamo, que no tienen ni un duro, que les cuesta mucho conseguirlo porque fuera, en el extranjero, ahora es imposible por los altos tipos que les cobran, tiraron por tierra toda esa teoría. El Gobierno —ese al que es tan fácil poner a parir y culpar de todo— sacó a subasta 5.000 millones de euros. Sí, sí. No está mal. 5.000 millones de euros para darles a esos bancos y cajas tan llorones, que te niegan el crédito para el pisito o impiden a tu padre renovar la máquina del taller desde hace meses, por no refinanciarle el préstamo.

El Gobierno les daba 5.000 millones de euros —no gratis, claro— a través de una subasta en la que les compraba títulos activos —luego se les devolverán en un futuro, con 'pacto de recompra', dicen los colegas económicos— y les prestaba a un tipo de 3,33% y a dos años. No está mal ¿no? ¿A alguno de vosotros alguien os ha ofrecido pasta en los últimos meses a esas condiciones? Pues bien, de las 204 entidades financieras que hay en nuestro país (158 bancos y 48 cajas), sólo 28 acudieron a por el dinero que ofertaba el Estado. Y de los 5.000 millones que había disponibles para conceder —se entiende que para que después esos bancos y cajas te presten a ti— sólo se adjudicaron 2.115 millones.

El desprecio

Y eso ¿Por qué? ¿No estaban tan asfixiados? ¿No resultaba que no podían ayudar a la economía real y al consumo hasta que no hubiera dinero? "Lo cierto es que el Gobierno ha hecho un esfuerzo sin precedentes y ellos lo han despreciado, así que ahora no pueden escudarse detrás de nosotros y echarnos la culpa de falta de medidas, inyección y demás", explicaba a primera hora de esta mañana un cargo económico del Gobierno de Zapatero.

La irritación reinaba también entre los técnicos del Banco de España, que, en conversaciones privadas, no tienen empacho en calificar a los directivos de bancos de "medrosos y egoístas"

La irritación reinaba también entre los técnicos del Banco de España, que, en conversaciones privadas, no tienen empacho en calificar a los directivos de bancos y cajas de "medrosos, egoístas o de ir cada uno a lo suyo. Sólo les importa salvar su pellejo", comenta una fuente extraoficial del antaño poderoso e influyente banco central.

Los expertos con colmillo menos retorcido aportan diversas teorías para explicar el comportamiento de las entidades. Una, que la mayoría de ellas está a la expectativa de que se produzca una nueva rebaja de tipos de interés antes de la próxima subasta, el 11 de diciembre.

La segunda, que la mayoría tiene tanto miedo, que han preferido esperar y, aunque "se han dado de alta" para participar en las subastas, es más que probable que a la próxima, del 11 de diciembre, vayan más. El Tesoro no hace público tampoco el número de los que se apuntaron para participar "en un futuro", pero fuentes oficiales sí que confirman que "hay muchos más registrados que los que han participado en la primera subasta de dinero".

Queda la esperanza de que los que temen por su honorable reputación —quizá los que más problemas tienen— hayan visto que entidades tan grandes como la Caixa, Bancaja, la BBK, o el Banco Sabadell, por ejemplo, no han sido lapidadas por acudir a pedir crédito, y quizá acudan ellos.

(EFE)

Pedro Solbes conversa con el presidente del BBVA, Francisco González.

La influencia de los grandes

Claro, los grandes Santander y BBVA (accionista de referencia de esta web), influyen en la actitud de los demás. Seguramente, "a los que más miedo tienen" añade un economista, experto en el sector financiero. Los bancos que presiden Emilio Botín y Francisco González prefieren no pedirle dinero al Gobierno para que 'no meta cuchara' en su accionarado en el futuro, y tampoco les vayan a mencionar la bicha de los salarios. Como los dos grandes airearon que no iban a por dinero, otros como Banco Popular, Banco Pastor, Bankinter, Banesto, no han abierto el pico. Habrá que ir a pedirles créditos, porque eso significa que les sobra liquidez.

La otra disculpa, la que da una fuente de los bancos medianos, es que ahora es más fácil acudir a las subastas del Banco Central Europeo (BCE), que da dinero por titulizaciones —estrategia a la que también se apunta el BBVA— y a unos tipos más o menos similares a los que ofrecen las subastas del FAAF (Fondo de Adquisicón de Activos financieros).

¿Y de la economía real quién se acuerda? ¿De las empresas y de las familias asfixiadas ya por un parado nuevo entre ellas? ¿Por un ERE en su empresa, haciendo números para aguantar los regalitos de Papa Noël y Navidad? "Desde luego, los altos cargos de esas grandes instituciones financieras, no. Cada uno va a lo suyo. A salvar su pellejo y el de su entidad. A no verse retratados dentro de unos meses en listas como la que ayer publicaba The Wall Street Journal, en donde denunciaba que "15 ejecutivos de Wall Street cobraron 100 millones cada uno en plena crisis".

lunes, 17 de noviembre de 2008

CRISIS ECONOMICA - OPINION EN DIARIO DE AVISOS DE HOY



CREPÚSCULO

ECONÓMICO


RANDOLPH REVOREDO CHOCANO

Nunca es poco cuando se habla de una crisis que está en pleno despertar porque no se sabe si ésta llegará a tocar fibras sensibles, al ir ramificándose en los lugares que menos quisiéramos ver tocados. Nos avergonzaría vanagloriarnos de anticipar algo así, pese a que lo hicimos corriendo el riesgo de ser eliminados como mensajero de malas nuevas.


Ya ha aparecido un segundo y tercer acto de la crisis financiera, explotando en la cara de quienes decían que lo peor ya había pasado, justo cuando la economía comienza a dar evidencia de sus primeros datos francamente malos.

Del optimismo de megafonía solo queremos apuntar que a veces la gente inteligente interpreta su papel demasiado operáticamente y cree que diciendo: "No pasa nada, todo el mundo tranquilo", la crisis cultivada durante varias décadas de malas prácticas bancarias y excesos a todo dar en el mercado inmobiliario se desvanecerá cual pesadilla causada por guisantes con ajo, cuando no es así.



En los Estados Unidos la cosa bursátil ha estado de montaña rusa, con la segunda ola de pánico desde que comenzó la crisis subprime el año pasado: valores bancarios caen en picado, un banco mediano quiebra y entra el Gobierno al rescate; torpemente, todo sea dicho.


La aventura que han pasado las empresas "cuasi gubernamentales" (dedicadas inicialmente a comprar hipotecas a los bancos para dar liquidez al sistema) conocidas como Fannie Mae y Freddie Mac ha sido espectacular. Se han tomado unas medidas de excepción tan brutales que, tal como dice The Economist, "equivalen a dar a estas empresas la máquina de hacer billetes", y todo para solventar los abismales problemas de liquidez que han presentado.


La historia es larga y compleja para contarla aquí, pero que se sepa que el volumen de Sodoma y Gomorra que hay en esas empresas es tan grande que si la Administración federal decide asumir su propiedad duplicaría la deuda pública americana de un día para otro (cosa que no hará, sobre todo antes de la toma de posesión de Obama). En enero de este año financiaron el 80% de las hipotecas de Estados Unidos. Imagínense qué pasaría si estas empresas no mejoran con la intervención de la Reserva Federal.


Comienza el crepúsculo. Ya no hay sol, la oscuridad de una economía cuyos niveles de deuda son tan increíblemente altos y sometidos a tal presión que la constante e implacable caída de los precios de las viviendas no hace sino complicar un panorama muy difícil en una economía que no está acostumbrada a tener tipos de interés cero con un fuerte comienzo en repuntes de paro. Peter Goodman, del periódico The New York Times, menciona a un economista que se ha dado a conocer por acertar en tiempo y forma el advenimiento de esta crisis, Nouriel Roubini; éste defiende que asistimos a solo el comienzo de algo más gordo; los bancos americanos no han declarado pérdidas que no llegan ni siquiera a la tercera parte del montante estimado de préstamos y créditos que presentarían alguna clase de problema de impago.


Además de sumar la oleada de impagos de hipotecas que vendrá ligadas a la caída de precios de las viviendas (que durará varios años) tocará en algún momento al todavía virgen sector de las tarjetas de créditos, financieras de vehículos, deuda municipal y grandes empresas.


Hay varias cosas que nosotros comenzamos a considerar como perfectamente posibles. Una es que la economía norteamericana pase por una de las etapas más duras desde la Gran Depresión, tan solo por el hecho de que la pérdida del capital de los masivos préstamos concedidos no pueda ser cubierta con nuevos fondos captados o, puesto más simple, que el plan de rescate para el sector financiero no funcione.


La entrada en una depresión económica ha dejado de ser una fantasía inabordable para ser una posibilidad remota en un panorama donde la recesión está a punto de llegar a las cuentas de las empresas americanas y la amenaza de la política del dinero en el calcetín. Con un dólar que necesariamente tendrá que parar su ascenso, porque si no erosionará la actividad exportadora, última esperanza blanca.


Personalmente, es la primera vez desde que tenemos uso de razón y memoria para estas cosas en la que comenzamos a considerar la posibilidad, pretéritamente descartada por absurda, de que vamos a experimentar en vida los azotes de una profunda depresión económica global sólo comparable a la de los años de 1929. Queremos hacernos a la idea, por instinto de supervivencia, aunque las probabilidades sean bajas.


Y habla un optimista. Un firme amante de las renovaciones que reconoce que las crisis son necesarias para que aquéllas tengan lugar. Sin desear el advenimiento de dicha catástrofe económica, seguro que las cosas empeorarán de cómo están hoy, aquí en Tenerife, en Europa y Estados Unidos porque las cosas están demasiado interconectadas para pensar otra cosa.


Por lo pronto, para los que preguntan, que sepan que la función no ha hecho más que empezar. Viene una noche que será larga y que coincide con una conjunción de planetas (en términos metafóricos, espero) que podrá hacerla muy oscura, bastante más de lo que las sombras de las nubes y tormentas que han pasado en los últimos setenta años y hemos creído que era lo más que podía pasar.


Ganar dinero en la bolsa ahora resulta fácil, y es lo que ocupará las neuronas que nos quedan vivas en los próximos tiempos libres. Y si alguien tiene ganas de un consejo, no podemos darle otro mejor que prepararse para lo peor. Aunque no pase nada, es la mejor actitud.


PÁGINAS

PÁGINAS - VE A LA QUE QUIERAS SÓLO CON SEÑALARLA CON EL RATÓN