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viernes, 26 de marzo de 2010

Una faceta desconocida de Einstein y en mí.


Descripción:
El propósito de la presente obra es divulgar aquellos trabajos científicos de Einstein menos conocidos en comparación con la popular teoría de la relatividad. Para tal efecto, el profesor Braun nos ofrece un recorrido por las vertientes poco exploradas que tienen relación con descubrimientos y teorías que han gozado de menor difusión.

Contenido:
INTRODUCCIÓN
I. ALGO SOBRE LA TERMODINÁMICA.
II. PRIMERAS MEDICIONES DEL CALOR ESPECÍFICO
III. ¿QUÉ NOS DICE LA TEORÍA CINÉTICA?
IV. OTRAS EXPERIENCIAS Y RESULTADOS AL INVENTARSE LOS PRIMEROS REFRIGERADORES
V. EL TRABAJO DE NERNST. LA TERCERA LEY DE LA TERMODINÁMICA
VI. RESUMEN DE LA SITUACIÓN A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
VII. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA NATURALEZA DE LA LUZ
VIII. OTRA VERTIENTE. PLANCK Y LA TEORÍA CUÁNTICA
IX. EINSTEIN Y EL EFECTO FOTOELÉCTRICO
X. EINSTEIN DA LA LUZ AL ENIGMA DE LOS CALORES ESPECÍFICOS
XI. REPERCUSIONES EN EL DESARROLLO CONCEPTUAL DE LA TEORÍA CUÁNTICA
XII. LAS SIGUIENTES ETAPAS DE LA HISTORIA
CONTRAPORTADA

Una faceta desconocida de Einstein - 2da Edición
Autor: Eliezer Braun

Publicador: Fondo De Cultura Económica - 1997
Pag: 77
Ojear este libro: PDF, 1MB
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LOS MANATIES DEL AMAZONA O MANUAL PARA SUPERAR UNA CRISIS, ANIMAL.


Los Manaties del Amazonas

Contenido:
Los manatíes de Colombia
El manatí amazónico
El ciclo de vida
La ruta del manatí
El manatí en los lagos y el bosque
El manatí en el río Amazonas
La comida del manatí
La caceríaen el pasado
De la caza a la conservación
Historias de transformación
Más historias
El futuro del manatí

Los Manatíes del Amazonas
Autor: Sarita Kendall, Diana Luz Orozco, et. al.
ISBN: no tiene
Publicador: Fundación Omacha, Colombia - 2004
Pag: 28
Ojear este libro: PDF, 11MB
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Análisis del Carácter


Descripción:
Un clásico indiscutible en su materia, y a la vez uno de los textos más revolucionarios y atrevidos de la historia del psicoanálisis, este libro supone un avance sustancial con respecto a las primeras teorizaciones de Freud y presenta el carácter como una estructura rígida cuyo objeto es su protección frente a peligros externos e internos, el resultado del miedo al castigo. Las represiones de la primera educación, así, se convierten en una «coraza caracteriológica» que deviene, en manos de Reich, uno de los ingredientes básicos del psicoanálisis.

El resultado es un libro imprescindible no sólo para los profesionales y especialistas del sector, sino también para todo lector interesado en los problemas básicos de la formación del carácter.

Análisis del Carácter - 3ra Edición
Biblioteca de caracterología y tipología. Volumen 5
Autor: Wilhelm Reich
ISBN: no tiene
Publicador: Paidós, Argentina - 1957
Pag: 407
Ojear este libro: PDF, 26MB
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sábado, 11 de abril de 2009

La Biblioteca Mundial Digital estará disponible en Internet a partir del 21 de abril


VIDEO PROMOCIONAL de la Biblioteca Mundial Digital, una iniciativa de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y la Unesco.




Siglos de historia y cultura reunidos a un click de distancia y con acceso gratuito. De eso se trata la World Digital Library, que va a contener la versión digitalizada de cientos de miles documentos, mapas, ilustraciones, manuscritos y grabados de las principales bibliotecas nacionales del mundo.

Fuente: ñ

viernes, 10 de abril de 2009

TODOS LOS CUENTOS TIENEN SU HISTORIA

Eduardo Lago
propone un viaje
por la historia universal
del cuento.



Eduardo Lago sacudió el mundo de las letras españolas hace cuatro años con "Llámame Brooklyn", una primera novela que ganó todo tipo de premios - desde el Nadal hasta el Nacional de literatura - y que le convirtió al instante de desconocido a autor consagrado.

Escribir el siguiente libro, el reciente volumen de cuentos "Ladrón de mapas", resultó un reto. "No había presión, pero yo necesitaba responder a algo", dice el escritor español, neoyorquino de adopción.

"Un crítico dijo que faltan muchas puntas en la elipse para saber qué clase de escritor era Eduardo Lago", continúa el narrador de 54 años.


"Eso es lo que yo quise responder. Se trataba de ofrecer el mayor número de facetas posibles de mi escritura, y hacerlo dentro de un aspecto muy importante de mi visión de la literatura, que es el cuento".


"Ladrón de mapas" contiene una veintena de relatos divididos en tres partes, que Lago escribió a lo largo de tres décadas. Algunos, incluso antes de mudarse a Nueva York desde Madrid, en 1987.


La primera parte, que da nombre al libro, es la de escritura más reciente. En ella aparecen Néstor Oliver-Chapman y Sophie, dos personajes de "Llámame Brooklyn" que se reencuentran a través de Internet y se intercambian cuentos.


La reaparición de estos personajes "me obligará a hacer una trilogía", dice Lago, aunque todavía no ha empezado a pensar en la tercera parte.


Los cuentos, repletos de romances, aventuras y guiños literarios, están situados en diferentes partes del mundo (desde Rusia hasta la India o África) y en diferentes épocas (desde la Edad Media hasta 2015). La propuesta es, en palabras del autor, "un viaje por la historia universal del cuento".


A menudo, los protagonistas son contadores de cuentos. En "Noches blancas", situado en Rusia, Gorev maravilla a su audiencia contándoles películas. En "Absalam", el árabe de ese nombre tiene el don de narrar historias maravillosas pero que no permanecen en la memoria de sus oyentes.


Una veintena de escritores, como Kipling o Kafka, y hasta personajes literarios, asoman por las páginas. El relato fantástico "Unicronio" habla de "una historia protagonizada por una historia".


Lago, quien dirige el Instituto Cervantes de Nueva York, una organización puntera de la cultura en español en la ciudad, dice que explora en lo que llama "la razón narrativa: intentar estudiar el mundo no desde la filosofía sino desde la narración".


Así, algunas historias tienen su origen en la vida real. La crónica de "Little John", un traficante de droga en el Bronx de fines de los años 80 que fue asesinado a los 14 años, fue sacada de una nota del New York Times.


Lo mismo ocurrió con "¿Quién quiere las cenizas Richard Ramírez?", que trata sobre un dueño de una funeraria que no sabe qué hacer con las cenizas del asesino en serie de ese nombre que aterrorizó Los Ángeles en los años 80. Aunque, en este caso, Lago se inventó la ejecución.


"Lo más alucinante es que [Ramírez] está vivo y está en la cárcel", explica. "Es un personaje tipo [el asesino en serie Charles] Manson, que se casó y tiene una personalidad increíble, e igual lo lee".


En cambio, la historia que da nombre al libro surge supuestamente de un titular del diario francés Le Monde, pero Lago dice que es pura ficción.

"Se me ocurrió el mapa como metáfora de la narrativa, y que está vivísimo en mí porque todos los cuentos que estoy escribiendo ahora ocurren en distintos lugares del mundo", explica el autor.


"Uno de los aspectos más importantes de mi personalidad es que soy viajero, desde siempre", agrega.



"Ahora mi gran tentación sería dejarlo todo y volverme a viajar un año por Asia".


Fuente :ny

miércoles, 8 de abril de 2009

ENTREVISTA A WERNER HERZOG


Los sueños y las pesadillas


del Sr. Herzog


En una charla con Ñ, el director alemán Werner Herzog habló con vehemencia de los dogmas que marcaron su vida y obra: la lucha contra el destino, la convivencia con el mal y la perseverancia de los sueños. El realizador de "Aguirre, la ira de Dios" acaba de publicar un libro sobre la filmación de una de sus películas emblemáticas, "Fitzcarraldo". Aquí habla de ese filme mítico, de sus temores y de sus preferencias y rechazos. Polémico, como siempre.



Por: Andrés Hax

FITZCARRALDO. La película de un empresario apasionado (casi demente) hecho por un cineasta —Werner Herzog— y un actor —Klaus Kinski— apasionados (y casi dementes). Acá una imagen emblemática de la película que los hizo famosos a los dos.


Existe un santo remedio para la cura –de forma instantánea– de los males de cineastas, poetas, novelistas, pintores que están trabados, a los que no les sale su gran trabajo porque no tienen: a. suficiente dinero; b. suficiente tiempo; c. suficientes recursos; d. suficiente disciplina; e. otro. Si usted cumple con este perfil váyase hasta su videoclub y alquile El peso de los sueños, un documental de Les Blank, estrenado en 1982, sobre el rodaje de la película Fitzcarraldo de Werner Herzog. Si sus recursos lo permiten, agréguele a esta dosis, la lectura de Herzog on Herzog, una entrevista de trescientas páginas realizada por Paul Cronin y publicada por la editorial inglesa Faber & Faber en 2002. Cuando vea la tenacidad del director alemán y la voluntad con la que persigue sus metas; cuando lo vean triunfar en cumplir su sueño de filmar una película imposible, sus problemas –estimado lector-artista– tomarán otra dimensión. Tendrá que sincerarse y reconocer que si no está escribiendo la novela, terminando la película, pintando los cuadros o componiendo la sinfonía de su vida, es porque no sienta el traste para hacerlo. La gran lección de la vida artística de Werner Herzog es que si hay algo que querés hacer, hacelo. Punto final.

Ahora, se agrega un capítulo más a la rica y prolífica producción de Herzog, un libro que reúne los diarios (suerte de Moleskines escritos en letra microscópica) que llevó durante la ardua y quijotesca filmación de una de sus mejores películas. Fitzcarraldo. Conquista de lo inútil ya se ha publicado en alemán y hay traducciones pendientes en inglés e italiano y varios otros idiomas. El título viene de un diálogo de la película que consagró al demente y brillante actor Klaus Kinski. En un brindis, un personaje, Don Araujo, declama: "¡Por Fitzcarraldo, el conquistador de lo inútil!"


El libro de Herzog podría incluirse en un pequeño estante que contendría, entre otros, Apuntes sobre la filmación de Apocalypse Now, de Eleanor Coppola, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, La cuarentena de J.M.G. Le Clézio, Fordlandia, del argentino Eduardo Sguiglia, y una buena biografía de la travesía africana de Rimbaud. Es que Conquista de lo inútil es un libro de la selva, del hombre occidental en el continente oscuro; el antihéroe que va a la jungla para arrancarle algo por su propia gloria, pero que termina transformado (y desquiciado) por ella.


La historia de la filmación de Fitzcarraldo es meta ficción pura: Herzog es Fitzcarraldo y Fitzcarraldo es Herzog. Y la locura de Fitzcarraldo –su idea descabellada de cruzar un barco por una montaña de un río a otro para montar un teatro de ópera en la mitad de la selva– fue la mismísima de Herzog. Pero lo imposible se logró y quedó una gran película y la leyenda de su realización.


Hablamos por teléfono con el director trotamundos, napoleónico en sus ambiciones y parco en sus explicaciones. Estaba en un hotel en Londres de rumbo a Perú, o venía desde Perú, o se iba a Africa, o volvía a Bavaria...



En la película "Mi peor enemigo" (1999) sobre su relación con Klaus Kinski aparece uno de los cuadernos que fueron la base para este libro. Y allí le comenta a Claudia Cardinale que ni siquiera se animaba a leerlos. ¿Qué cambió?


Contenían muchas cosas que me alivió que estuvieran guardadas como escritos. Pero nunca me atreví a mirarlos hasta hace más o menos diez años. Intenté descifrar una o dos páginas pero después frené, porque me daba demasiado miedo. Hace dos años, volví a abrirlos y me pareció que había algo extraordinario en los textos y supe que sobrevivirían todas mis películas


¿Por qué?


Porque escribo mejor de lo que filmo. Porque hay más sustancia en estos escritos que en todas mis películas juntas.


¿Cómo es eso de que leerlos le causaba miedo?


Bueno... Me confrontaba con todo el tumulto y la confusión. No quiero mirarme a mí mismo. No quiero verme de muy cerca. No sé muy bien, es como una cautela instintiva que siento.


¿Siente algo de remordimiento de no haberse dedicado más a escribir?


No, no tengo ningún tipo de preocupación acerca de mí mismo o mi trabajo.


Usted escribe sus guiones en muy pocos días, pero las filmaciones, a veces, le llevan años. ¿Qué dice esto sobre las diferencias entre las dos disciplinas?


No dice nada. Es la naturaleza de cada medio. Cuando hacés una película tenés logística, tenés temas de financiamiento, tenés temas de organización con los actores...Es natural todo eso y nunca me ha traído problemas. Tampoco he tenido problemas con el hecho de que el papel tiene más paciencia que el celuloide.


¿Kinski estaba celoso de sus diarios?


Sí. La que se dio cuenta de eso fue Claudia Cardinale. A Kinski le molestaba no saber lo que escribía; pensaba que tal vez estaba escribiendo sobre él. Aunque tengo que decir que el texto no es una descripción del proceso de filmar. Es completamente independiente de eso. Es como un sueño afiebrado en la jungla. Es poesía. No es un diario sobre un rodaje. No es una memoria. Es poesía.



Uno de los encantos de Conquista de lo inútil es percatarse de la minucia de la vida de Herzog: por ejemplo, ¡que en San Francisco fue a ver una película de Porcel y Olmedo! También, está repleta de observaciones asombrosas, como la descripción de un chofer en Iquitos: "Lo llamativo en ese auto era el hecho que no tenía volante; el chofer manejaba con una gran pinza, una llave francesa, y lo hacía bien".


Menciona en el libro que Mario Vargas Llosa quiso participar en la película.


El estaba interesado en el cuento de Fitzcarraldo y hablábamos mucho sobre eso. Tenía ganas de participar en el guión, pero eso se descartó rápidamente porque estaba trabajando muy intensamente en un libro que tenía una fecha de entrega pendiente. Era más un gesto de amistad. Entonces terminé escribiéndola solo, pero estoy contento de que resultara así.


Cuenta cómo se hizo un tatuaje de "la muerte cantando". ¿Ese es un símbolo importante para usted?


No. Como describo en el libro, fue algo totalmente espontáneo. Fue con Paul Getty, el heredero estadounidense que fue raptado por la mafia (quienes le cortaron una oreja durante el secuestro). Yo soy amigo de la melliza de su esposa. Simplemente estábamos todos juntos un día charlando y él me dijo que se iba a hacer un tatuaje. Yo me fui con él por acompañarlo nomás, por curiosidad de ver cómo se hacía un tatuaje. Y allí, sin pensarlo, armé un dibujo de la muerte cantando; es un esqueleto vestido con un esmoquin, cantando con un micrófono antiguo. Pero no tiene relevancia. Y me lo hice mucho, mucho antes de que se pusieran de moda los tatuajes.


En el documental Grizzly Man (2005) usted declara: "Yo creo que el denominador común del universo no es armonía pero sí el caos, la hostilidad y la matanza". ¿Cómo sigue adelante cuando tiene una fe tan desoladora sobre la realidad?


No es una mirada desolada del mundo. Estoy hablando del universo. Si miras al universo de una manera no sentimental, no romántica, no Walt Disney, inmediatamente te darás cuenta de que el denominador común es la hostilidad en vez de la amistad sentimental. Lo ves muy claramente en Conquista de lo inútil. La mirada sobre la naturaleza, la manera en que yo veo las cosas que me rodean, es totalmente no romántica.


¿Pero usted ha sido acusado de continuar la tradición alemana romántica en su cine?


Mire, esto no es problema mío. Es un problema de los críticos. Y dado que en muchos países, cuando piensan en la cultura alemana inmediatamente piensan en el romanticismo –porque es una de las pocas cosas que conocen–, de golpe intentan conectarme con eso. Pero mis afinidades no pasan por la literatura o cultura romántica; vengo de una tradición mucho más temprana, como la de los poetas barrocos. Amo la poesía de los Eddas, la tradición de Islandia de hace más de mil años.


¿Piensa que el cine durará por todo el tiempo que durará la civilización humana?


No lo sé. Pero diría que el cine es más vulnerable que la palabra hablada o la palabra escrita porque la película puede desintegrarse mucho más rápido que los libros. La vida técnica de una película es mucho más corta que la vida técnica de un libro. Cuando leemos literatura de hace cien años, por ejemplo, lo vemos con ojos diferentes, lo absorbemos con un espíritu diferente; y se rejuvenece por nuestra mirada.


¿Hay un puñado de libros que le han acompañado e inspirado a través de su vida?


Sí, por supuesto. Más que nada la poesía. El poeta alemán (Friedrich) Hölderlin. El es quien llegó a los límites más extremos de mi lengua. Y, por supuesto, se volvió loco. E1 estaba luchando con mantener el idioma intacto mientras traspasaba los límites de la lengua. Es un poeta muy, muy fascinante. O por ejemplo, los Eddas. Y después, para consolarme, cuando las cosas se ponen difícil de verdad, leo Las segundas guerras púnicas, de Livy, sobre Hannibal y Fabius Maximus. Pero eso es para el consuelo.


Acá en Buenos Aires hay miles y miles de alumnos de cine. ¿Que les puede decir a ellos para alentarlos o guiarlos?


En principio no estoy obligado a decirles nada. Ellos tienen que buscar su propio camino. Pero, en general, diría que tienes que confiar en tu propia visión y no tener miedo de seguir tus sueños. Al mismo tiempo, siempre me gustaría alentarlos. Y una de las películas alentadoras que hice hace poco tiempo fue Encuentros al fin del mundo (2007), que fue filmada en la Antártida. Digo que es alentadora porque es una película que fue hecha por dos hombres. Un director de fotografía y yo. Hoy se puede hacer una película con sólo dos personas. Entonces digo, no tengas miedo al aparataje. Se pueden hacer cosas buenas con un equipo reducido.


¿Siente que sigue siendo la misma persona que comenzó a filmar a los 19 años?


Para empezar ya no me atormentan las dudas. Me siento muy confiado en mí mismo. Y tengo el mismo fuego dentro de mí. Siempre estoy explorando cosas nuevas. Nunca me quedo quieto. No me repito.


¿Quedan grandes relatos por contar? ¿El mundo es menos misterioso ahora que cuando filmaba Fitzcarraldo y sólo había un télex a 300 kilómetros del lugar de rodaje para comunicarse con "el mundo"?


No, para nada. Tienes que ver algunas de mis últimas películas como Grizzly Man que es posiblemente una de las mejores películas mías. O Encuentros al fin del mundo en la Antártida: es un continente absolutamente nuevo. Hice esta película con Nicolas Cage en Nueva Orleans. Acabo de filmar, antes de la Navidad, una película en el sur de Etiopía que ya entregué. Y la semana pasada estuve en Perú para filmar una secuencia de una nueva película titulada My son, My son, What have yee done?


Esto es una pregunta un poco fuera de lugar, pero ¿usted piensa que una persona puede llegar a cambiar su vida? ¿De descubrir tarde en su vida un talento o una fuerza de voluntad que no existía antes? ¿O el destino de uno ya está marcado desde el comienzo?


No me hagas preguntas que han torturado a la humanidad por miles de años. Yo tomé mi destino en mis propias manos. Hay que reconocer que ocurren accidentes y coincidencias que nadie espera. Pero no te puedo contestar una pregunta así en dos minutos y hablando por teléfono.


Bueno, entonces le pregunto: ¿su poder de voluntad es innato o es algo que trabaja conscientemente?


Tienes que tener mucho cuidado con ese tipo de pregunta. Me suena rara. Yo soy una persona que tiene una visión clara y que sigue esa visión. Yo soy un esclavo de mi mirada y yo he aceptado el destino de seguir mi vocación. Es más perseverancia que fuerza de voluntad. Hay una forma linda de decirlo en castellano, en un proverbio: "La perseverancia es don de los dioses."



A la distancia, suponemos que Herzog empieza a perder la paciencia. Enemigo de la introspección, da cuenta de que la entrevista llega a su fin. Pero es, ante todo, un caballero y no corta el teléfono hasta que este cronista se queda conforme.


Ya lo dejo en paz. Pero ya que estoy en Argentina no puedo dejar de preguntarle: sé que era jugador de fútbol y que fue importante para usted en su juventud. ¿Lo sigue siendo?


En realidad yo quería ser el campeón del mundo de salto en esquí. Pero los deportes, y entender el espacio y la orientación de uno mismo dentro de un espacio es algo que es muy importante para entender como cineasta. Pero en cuanto al fútbol me encanta el juego mismo. Y ustedes están bendecidos como argentinos en tener el mejor jugador del mundo de los últimos tres o cuatro años, que es Messi.


¿Ve fútbol por televisión?


Sí, veo al pequeño Lionel. Es simplemente un milagro.


¿Obtiene placer estético en mirarlo?


No. Es simplemente una gran alegría ver a alguien con una comprensión tan completa del juego. Con tanta velocidad y tanta habilidad. Es un gran, gran placer verlo jugar.


Bueno, mil gracias.


De nada. Ojalá pudiera estar en la Patagonia ahora, o en algún lugar de la Argentina, y simplemente descansar por cuatro semanas...Por favor dale saludos a mi amada Argentina.


Fuente: Ñ



LAS DIEZ PREGUNTAS

Las 10 preguntas / García Schnetzer


Por Sonia Budassi, para Perfil:


Es editor, traductor y escritor. En 2008 publicó la novela Requena por la editorial Entropía. Además, dirige colecciones del sello Libros del Zorro Rojo. En esta sección, habla de sus lecturas y de las rutinas, o la falta de ellas, al sentarse a escribir. “Escribo cuando puedo. Cuando puedo, muy raramente”.


Alejandro García Schnetzer nació en Buenos Aires en 1974. Estudió Edición en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Barcelona, instituciones en las que luego se desempeñó como docente. Desde 2004 trabaja como director de colecciones en Libros del Zorro Rojo. Ha traducido obras de Denis Diderot (La religiosa, Carta sobre el comercio de libros), Arthur Rimbaud (El barco ebrio), Luiz de Camões (Sangre y recuerdos), Fernando Pessoa (Cartas a Ophelia) y Eça de Queirós (El mandarín). En 2008 publicó la novela Requena por editorial Entropía.


–¿Cuál es el primer libro que recuerda haber leído?


–Un volumen de cuentos tradicionales rusos, regalo de tía Nora. Era un libro infantil publicado en castellano por una editorial de la Unión Soviética. Los ocho relatos que lo integraban se proponían algo extraño: difundir entre los niños hispanohablantes el valor de la colectivización y la planificación económica a través del costumbrismo, del folclore eslavo.


–¿Cuál es su autor favorito vivo?


–Mis autores favoritos están clínicamente muertos. De los vivos leo con interés a Eric Hobsbawm, resabio universitario que aún me acompaña.


–¿Qué libro se llevaría a una isla desierta?


–El Ensayo sobre la población, de Malthus.


–¿Cuál es el último libro que leyó o que está leyendo en este momento?


–Terminé La insolación, de Carmen Laforet, que no es inferior a Nada, y ahora leo las Cartas de mi molino, de Alphonse Daudet, libro intermitente, donde algunos relatos son superiores a otros, como los que dedica al poeta Mistral o a los fareros de Sanguinaires. Imagino que Daudet, en su carácter, debió de ser una persona modesta; se resignó a trabajar en ocupaciones tediosas, sin embargo las contrariedades no le impidieron escribir algunas páginas admirables. Se dice que Daudet es invisible respecto de otros escritores de su tiempo, pienso que ese dictamen carece de importancia pues la lectura busca la emoción y ésta sucede cuando y donde quiere.


–¿Qué libro reciente no pudo terminar de leer?


Trato hecho, de James Chasse. Alguien entró en casa una noche y me lo robó; sospecho que fue mi padre.


–¿Qué libro quisiera releer pronto?


De Mitre a Roca, de Milcíades Peña, cuya parcial revindicación de Sarmiento creo entender y rechazar. También Jardín junto al mar, de Mercé Rodoreda, y Buenos Aires desde 70 años atrás, libro que José Wilde escribiera en 1881 y que tiene sentencias y pasajes muy curiosos, citaré dos: “Es extranjero, es verdad, pero muy civilizado” y “El cónsul holandés, señor Bilberg, murió herido por un cohete volador, en la inauguración del ferrocarril de Chivilcoy”. Cómo no pensar en Bilberg, en su destino; y en sus parientes de La Haya, recibiendo tal noticia.


—¿Cuándo escribe?


—Cuando puedo, muy raramente. De lunes a lunes trabajo como editor y traductor; en la mazmorra que habito debo leer y escribir sin descanso. De modo que la otra escritura, la romántica, por darle un mal nombre, sólo puede sobrevenir cuando logro desplazar a la primera, es decir más o menos cada vez que un camello pasa por el ojo de una aguja.


–¿Quién debería ser el próximo Nobel?


–Alguien que de verdad necesite el dinero.


–¿Cuáles son sus rituales o supersticiones a la hora de escribir?


–Supersticiones para escribir no tengo. Como ritual, una vez que el camello ha pasado, suelo escuchar un disco instrumental de Gustavo Mozzi: Los ojos de la noche, un trabajo notable bajo cuyo influjo fui escribiendo Requena. (Acaso Gustavo Mozzi esté ahora repitiéndose los versos: “¿Cómo pude engendrar este penoso hijo / y la inacción dejé, que es la cordura?”)


–¿Cuál es su comienzo favorito de la literatura universal?



–“De mi abuelo Vero, el buen carácter y la ausencia de cólera. De la fama y el recuerdo del que me engendró, la decencia y la virilidad. De mi madre, la devoción, la generosidad y refrenarse tanto de hacer daño como de tener la idea de hacerlo; además, la sencillez en el régimen de vida, lejos de las costumbres de los ricos.” Marco Aurelio, Meditaciones.


domingo, 8 de marzo de 2009

Las recomendaciones de una máquina y de una librera


Por TIPOS INFAMES* (SOITU.ES)


Primero, cabe aclarar que los Tipos Infames no leemos todo lo que cae en nuestras manos. No podríamos. Pero el caso es que tampoco queremos: un buen lector no sólo se distingue por los libros que lee, sino también, y sobre todo, por aquellos que deja de lado. El caso es que, sin saber muy bien los motivos, la semana pasada leímos los informes sobre la lectura en España preparados y publicados por la Federación de Gremios de Editores en España. Pero que nadie se asuste y se lleve la mano al corazón en gesto de aflicción o pena al pensar que su (tediosa) lectura será nuestra recomendación de hoy: sólo haremos un resumen.


volante (Flickr)

Este 'barómetro' sobre los hábitos de lectura y compra de libros de los 16.000 individuos a los que se preguntó, dice que leemos 50 minutos al día y una media de 8’7 libros al año. Pero como toda buena novela de terror, al final del informe encontramos una puerta chirriante con un dato escalofriante en su interior: los libros más leídos en el tercer trimestre del año pasado en España fueron 'Los pilares de la tierra' de Ken Follet y 'La catedral del mar' de Ildefonso Falcones. Les siguen 'Un mundo sin fin', 'La sombra del viento', 'El niño del pijama de rayas'... y yo ya no me siento capaz de seguir. Quien tenga algo más de interés sociológico (no literario) puede descargarse el informe al que nos referimos aquí.



Con el bajón producido por el conocimiento de estos datos y sin poder apartar de nosotros la imagen de un Ken Follet enajenado corriendo por la nave central de alguna catedral gótica, decidimos por mayoría absoluta (2 votos a favor y 1 abstención) ahogar nuestras penas y disgustos en un buen libro. Fue entonces cuando nos animamos a probar uno de los juguetes descubiertos en internet: una herramienta llamada gnooks, cuya intención es la de recomendar autores desconocidos a los lectores mediante la combinación de otros autores ya leídos. Su funcionamiento es muy sencillo y ya se había inventado, se trata de un librero pero en la red: uno teclea los nombres de tres de sus autores favoritos y enseguida el sistema le recomienda un cuarto. Nos pasamos gran parte de la tarde jugando con este cacharro, divirtiéndonos y sin darnos cuenta de que el tiempo seguía pasando.



A veces resulta obvio (¿es necesario recomendar a Thomas Mann?), otras tantas absolutamente desconocido, lo que es de agradecer, pero en muchos casos la 'máquina' desconoce los nombres de los escritores en español y termina recomendando a Javier Marías o a Pérez Reverte. Cuando este último apareció por la combinación de Bohumil Hrabal, Boris Vian y Roberto Bolaño, decidimos que necesitábamos un librero, pero de verdad, y nos fuimos a buscar uno.



Llegamos a la librería en cuestión y decidimos probar con esos mismos novelistas: Hrabal, Vian y Bolaño. Le aclaramos a la librera (muy guapa, por cierto) que no queríamos nada que fuera exactamente igual, ningún fiel y aburrido continuador de la obra de otro, sino que esos tres autores (aunque podían haber sido otros) nos gustaban y queríamos algo nuevo. Paseando por la librería descubrimos dos libros de los autores citados y nos hicimos con ellos: 'Escritos pornográficos' de Boris Vian, editado por Rey Lear a finales del año pasado (del que si podemos hablaremos en otra ocasión), y un libro de cuentos de Hrabal cuyo título llamó enseguida nuestra atención, 'Anuncio una casa donde ya no quiero vivir'. Pero lo más importante fueron las dos estupendas recomendaciones que nos hizo y que hoy nos toca presentar a nosotros.



  • Jean de la Ville de Mirmont, 'Los domingos de Jean Dézert' (Impedimenta, 2009)

    De un editor con gusto y de un librero que conoce lo que vende, esperamos la proposición indecente de un autor desconocido cuyo libro, una vez terminado, se convierta en imprescindible, un lugar al que desear volver.




    Jean de la Ville de Mirmont, a pesar de haber escrito algún poemario, será recordado por esta novela, que ha sabido llegar hasta hoy, aunque de forma muy silenciosa, por la absoluta modernidad del personaje y a pesar de los avatares biográficos del autor. Logró publicar 'Los domingos de Jean Dézert' meses antes de alistarse en el ejército francés y de morir por el estallido de un obús al inicio de la Primera Guerra Mundial.



    Inspirándose en su propia experiencia como funcionario, creó la entrañable figura del oficinista Jean Dézert. Un hombre anónimo en medio del ajetreo de la ciudad, encerrado por sus días de trabajo, que se dedica a esperar, paciente y resignado, a que se sucedan los acontecimientos a su alrededor. Espera, como nos pasa a todos, que llegue el domingo, su único día libre. "El domingo es la vida entera para Jean Dézert". Aprovecha entonces para dejarse llevar por los bulevares y para poder hacer aquello que le proponían los anuncios en octavillas. La monotonía de sus días se verá alterada cuando conozca a Elvira. "Pero ¡qué guía para mi aburrimiento, el balanceo de esas caderas de mujer!".



    Jean Dézert merece un destacado lugar al lado de los imprescindibles y aburridos oficinistas de la historia de la literatura: el conocido escribiente Bartleby del cuento de Melville, de quien parece descender de forma directa, o Bernardo Soares, ayudante de tenedor de libros en la ciudad de Lisboa, semi-heterónimo de Pessoa y 'autor' del 'Libro del desasosiego'. Estos trabajadores de la monotonía, la repetición y los libros de cuentas parecen confirmar que la vida moderna está vacía y hay que saber encontrar la mejor forma de enfrentarse a ella: la de Jean Dézert es una de las muchas posibilidades.



  • Robertson Davies, 'Lo que arraiga en el hueso' (Libros del Asteroide, 2009)

    Quienes hemos leído alguna novela de Robertson Davies esperamos con impaciencia la publicación de la siguiente novela que continúa la trilogía en cuestión. Por eso, aunque no compartamos del todo la pasión desatada por la serie 'Millenium' de Stieg Larsson, comprendemos la necesidad de sus seguidores.



    Robertson Davies.


    El aspecto de este canadiense (1913-1995) cumple las principales características, barba blanca y poblada, traje elegante y algo pasado de moda, de mi estereotipo de mago ilusionista de la primera mitad del XX. Y no es baladí hablar en este caso de su apariencia, porque Robertson Davies tiene la capacidad al escribir de atraernos irremediablemente de principio a fin, tenernos como buen prestidigitador pendientes de sus virtudes mientras logra ocultar las 'trampas' de narrador.



    De la Trilogía de Cornish, aún sin haber leído 'Ángeles rebeldes' (Libros del Asteroide, 2008), hemos empezado, siguiendo la recomendación de nuestra librera, por 'Lo que arraiga en el hueso', segunda parte de un todo más amplio, pero que puede leerse y disfrutarse también como una novela independiente. Todo el ingenio y encanto de Robertson Davies se dedican aquí a desentrañar los secretos de la vida y del alma de Francis Cornish, un rico mecenas y coleccionista de arte con poca buena fama. Las pasiones y las intrigas del mundo del arte también pueden dar para mucho.



    Seguramente sea su mejor novela. De nuevo, como cuando le descubrimos leyendo 'El quinto en discordia', nos hemos vuelto a preguntar: ¿cuál es su secreto? ¿Qué tiene Robertson Davies para que sea imposible dejarle de leer?



    Su arte de la ficción parece resumirla él mismo de la siguiente manera: "Un escritor de verdad desciende de los contadores de historias medievales que solían ir a la plaza de las ciudades, extender una alfombrilla en el suelo, sentarse sobre ella, golpear un cuenco y decir: 'Si me das una moneda de cobre, te daré un cuento de oro'. Si el narrador era bueno, reunía a un pequeño grupo de personas a quienes contaba una historia hasta que llegaba al punto más interesante; entonces, se detenía y pasaba de nuevo el cuenco. Así se ganaba la vida; si no conseguía retener a su público, debía dedicarse a otra cosa. Eso debe hacer un escritor".




    * Alfonso Tordesillas, Gonzalo Queipo y Francisco Llorca forman el colectivo literario 'Tipos Infames'.



"El libro como objeto tiene todavía algo más"


Por TIPOS INFAMES* (SOITU.ES)

Para seguir con el protocolo y entregar el Primer Premio Tipos Infames nos plantamos en Barcelona a mediados del mes de febrero en un viaje que podríamos titular 'De nuevo en órbita alrededor de Joyce Johnson'. Hicimos coincidir por unas horas nuestra agenda con la de Luis Solano, editor de Libros del Asteroide, para hablar de lo divino y de lo mundano, de cómo funciona esta editorial independiente y del libro que consideramos uno de los mejores del año y ganador de este premio: 'Personajes secundarios' de Joyce Johnson.


Varios Libros del Ateroide en fila presentando 'Personajes secundarios'.


Quedamos el sábado al mediodía para tomar juntos el aperitivo en el Bar Tomás, un conocido sitio en Sarriá que Luis nos descubrió. Allí, mientras el camarero nos tenía siempre bien surtidos de cerveza y bravas, hacía disimuladas intentonas por beberse el Premio que entregamos a Luis. Esto fue lo que, más o menos, pasó:


¿Tenías claro el concepto de editorial que querías montar por tu cuenta cuando saliste de Planeta?


Si, muy claro. Aunque desde que salí de la editorial hasta ahora han cambiado algunas cosas. Yo pensaba que iba a ser una editorial más de libros descatalogados y, al final, en Libros del Asteroide sólo hay un 25%. Pero, en cambio, el resto son libros que nunca habían circulado en España.


¿Qué motivó este cambio en el planteamiento?


Porque realmente, de los libros leídos como editor, son mucho mejores aquellos no publicados nunca que los ya descatalogados. Si el libro se ha publicado alguna vez en España, salvo que la traducción sea "infame", y en ese caso no se le prestó atención o no gustó. Si el libro era realmente bueno siempre hay gente que pueda dar el soplo a algún editor, oye, tienes que recuperar este libro. En cambio, cuando el libro es de fuera pasa menos.


Algo parecido sucedió cuando esta editorial empezó a publicar los libros de Nancy Mitford y de Robertson Davies, dos autores que seguían siendo muy leídos fuera pero que en España eran prácticamente desconocidos. ¿Los consideraste unas apuestas arriesgadas por eso?


Hay cosas que leo y me gustan mucho, pero que nunca publicaría. Por desgracia, en el sistema en el que estamos, las cosas no van bien si no dan dinero. Hay que saber nivelarlo. Quiero proponer apuestas arriesgadas y más personales que sabes que pueden dar prestigio a la editorial, pero tampoco puedes limitarte a ese "palo".



Lo realmente prestigioso es lograr armar título a título una editorial tan coherente, y con un criterio de calidad tan alto. Por eso, nunca dudaron de hacer ediciones cuidadas, con un diseño atrayente y con prólogos de autores reconocidos. Desde nuestro admirado "En busca del barón Corvo» de A.J.A. Symons con el que empezó a andar Libros del Asteroide, hasta el libro recientemente publicado y que nos regala: "Juan Belmonte, matador de toros» de Manuel Chaves Nogales. Nosotros, para corresponder y porque a eso fuimos a Barcelona, le entregamos el "trofeo": una botella de oporto convertida (para eso dieron nuestras clases de pretecnología en el colegio) en el Primer Premio Tipos Infames y envuelta en un papel de regalo con un dibujo parecido al "asterisco" de la editorial.



Aunque el camarero volvió a intentar hacerse con la botella, nosotros seguimos a lo nuestro, y le preguntamos por Contexto. La iniciativa de unas jóvenes editoriales independientes (Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm, Impedimenta, Nórdica, Periférica y Sexto Piso) que recibieron el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial 2008.


El Primer Premio Tipos Infames, una botella de Oporto.


Está funcionando muy bien. Ahora estamos haciendo una campaña con librerías asociadas Cegal, ultimando el catálogo para esa campaña… Además, estamos preparando el tercer número de la revista que saldrá para finales de mayo.


Y otras cosas que no tienen tanta visibilidad para nosotros, como su presencia en distintas ferias del libro y otras actividades en relación al mundo editorial.


Cambiando de tema, llegamos a una pregunta inevitable. ¿Cómo crees que afectara el formato digital al libro?


En los próximos 25 años al menos el libro electrónico no se comerá al papel. Al igual que ha existido una revolución en el resto de soportes digitales, en la música o en el cine, todavía hace falta una revolución más profunda en el libro. Primero porque en la actualidad la tecnología de presentación del texto no se puede hacer automáticamente, y tardará tiempo en lograrse. E imaginando que dentro de 15 años se pueda hacer, las ventajas que añade al lector el hecho de tenerlo en este soporte no son tantas.


Sin embargo, aunque es consciente de que puede mejorar la capacidad de elegir múltiples lecturas llevando solo un aparato, éste sigue arrastrando el formato de lectura en página.


El libro electrónico es totalmente analógico. La página es totalmente analógica. El asunto de la lectura se modificará con otro invento que no suponga mantener el aspecto tradicional de la página, que aun los libros electrónicos tratan de emular.


Luis rompe con la polarización entre los partidarios fervorosos del libro digital como la imposición de la modernidad y aquellos que reniegan y lo ven como un imposible. Aunque puntualiza, "hablo sobre libros de ficción. No digo que no vaya a existir, pero será un porcentaje pequeño".


Cree que al igual que ahora se contratan los derechos del "bolsillo", contratarán también los derechos del libro electrónico, y los libros que funcionen bien se pasarán al nuevo formato. "No dejará de haber libreros, ni dejarán de venderse libros. El porcentaje importante del negocio seguirá en la librería". Nosotros, como él, pensamos que "el libro como objeto tiene todavía algo más".


También hablamos de las próximas publicaciones de Asteroide para el resto de este primer semestre del 2009. Nos destacó tres libros que ya estamos esperando poder leer: 'Adiós, Shangai' de Ángel Wagenstein, 'El hombre del traje gris' de Sloan Wilson y las ¡800 páginas! (aproximadamente) de 'Los días contados' de Miklós Bánffy; también volverán a publicar a Phillip Lopate y otra divertida novela de Nancy Mitford.


Un encuentro que dio para casi todo y por el cual queremos volverle a dar las gracias a Luis. El resto de nuestra estancia en Barcelona permanecerá en el más absoluto silencio: de regreso acordamos entre los tres una posible coartada por si las autoridades nos preguntan qué hicimos después de entrevistarnos con Luis Solano, único testigo conocido de nuestro fin de semana en Barcelona.


jueves, 5 de marzo de 2009

Los libreros también quieren vender libros electrónicos


  • Una veintena de librerías españolas lucha por vender ebooks
  • Deben superar la falta de títulos y cauces de distribución

Por DELIA RODRÍGUEZ (SOITU.ES)

La librería Cámara de Bilbao es una de esas buenas librerías de siempre que aún sobreviven en cada capital de provincia. Pero eso no quiere decir que su catálogo sea tradicional. En su escaparate de la calle Euskalduna, entre la vanguardista revista de fotografía C y un volumen sobre los nuevos diseñadores de moda barceloneses, llaman la atención otros dos libros... electrónicos, el iLiad y el Hanlin.

Librería Cámara

En el centro de Bilbao, los libros electrónicos y los tradicionales comparten escaparate.


"Si son libros, aunque sea electrónicos, los tiene que vender una librería. Igual que hay tapa dura, blanda o audiolibros", nos explica el propietario, Javier Cámara. Su librería fue pionera en atreverse a colocar estos aparatos en sus estanterías hace diez meses. Una hazaña teniendo en cuenta que aún hoy es difícil encontrar en España lectores de libros electrónicos en otro lugar que no sea internet o ciertas grandes superficies. Pero lo que defienden la veintena de librerías de todos los tamaños y a lo largo de toda España que han comenzado a vender tímidamente ejemplares electrónicos es que ellas son el lugar donde acudir en busca de lectura, sea digital o analógica.


"Tenemos que posicionarnos, marcar nuestro territorio", defiende el librero bilbaíno. "Se trata de mostrar al cliente que en su librería puede encontrar también libros electrónicos, no sólo en las tiendas de electrónica". De momento, los clientes han respondido: desde que comenzaron a comercializarlos, cada dos meses se triplican las unidades vendidas. El negocio tiene mucho de aventura, y en ella intentan conservar los cauces habituales de distribución ("la cadena del libro"). Pero existe un gran problema: aunque hay dispositivos de lectura, las librerías los venden y los lectores los compran, las editoriales —excepto algún caso excepcional— no proporcionan contenidos.


Mientras las editoriales deciden si optarán por la venta directa a través de internet e-books o si mantendrán el canal de venta tradicional, los libreros ya se han organizado a través de su federación CEGAL y los distribuidores (FANDE) para comercializar ebooks. En la mente de todos está la sensación de que hay que tomar posiciones rápido, por lo que pueda ocurrir. "Mira lo que pasó con las tiendas de música", explica Juan Miguel Salvador, de la librería madrileña Diógenes, que también vende ebooks desde Navidades. "Las tiendas de música no eran tiendas de música, sino del formato CD. Cuando el formato se acabó, ellas se acabaron".



La librería y su cliente



"No va a depender de nosotros que el libro electrónico triunfe o no. Pero sí que tenga un papel en la librería tradicional o que salgan definitivamente de aquí y se vendan en tiendas de electrónica o supermercados", justifica Salvador, que cree en el papel del librero clásico, como un mediador que asesora, facilita y aconseja sobre literatura, y en el de la librería como punto de encuentro físico y espacio de relación insustituible por la virtualidad de la red.


Tanto Cámara como Salvador tienen claro que son sus clientes (el público lector) y no otros quienes comprarán libros electrónicos en el futuro, y quieren mantenerlos. A diferencia de los aficionados a la música, los lectores son pocos y fieles. El bilbaíno divide en tres los tipos de personas que se acercan a su librería a por un ebook. El primero, "el lector compulsivo, que además es amigo de la tecnología y para el que resulta rentable adquirir un dispositivo especializado". El segundo, el ejecutivo que lo utiliza fundamentalmente para leer documentación lejos de la esclavitud del ordenador. Y el tercero de los perfiles es el más variopinto, que va "desde el marino que va a pasar cuatro meses en el mar pescando hasta gente con problemas de visión o profesores que tienen que corregir trabajos que les envían en PDF", explica.


"Cada vez más librerías se están apuntando", explica desde Leer-e Ignacio Latasa. Ellos están proporcionando asesoramiento, soporte y lectores electrónicos a las librerías, como las citadas Cámara y Diógenes, pero también otras como Happy Books o Elkar. También entra dentro de su cometido distribuir los exiguos contenidos disponibles hoy en día, como los títulos representados por Carmen Balcells que pueden comprarse físicamente en forma de código en la librería para después ser descargados de internet. Latasa cree que las librerías pueden aportar un gran valor añadido a sus clientes lectores, aunque quizá los más 'techies' estén inclinados a adquirirlos en las tiendas de electrónica. De hecho, afirma que algunas librerías están vendiéndolos a un ritmo mejor que las cadenas informáticas, y que la venta de libros electrónicos es habitual en algunas grandes cadenas libreras europeas, aunque en España primen los pequeños comercios independientes. "Es más importante la parte de 'libro' que la de 'electrónico'. Aparatos hay muchos, pero al final lo importante es el contenido", dice.


Para saber más:

PÁGINAS

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